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El Cusco milenario, puerta de ingreso a una de las civilizaciones más importantes del mundo, posee un largo proceso cultural desde los albores de la antigüedad. El periodo incaico fue una parte de ese largo camino y nos demuestra una cultura sólida, con propuestas políticas de expansión, con yuxtaposición de culturas de acuerdo a su avance expansionista. Así podemos encontrar en diversas partes de nuestro territorio evidencias que nos demuestran su presencia, no sólo en los aspectos políticos, sociales o religiosos, sino también culturales, el conocimiento de la orfebrería, los textiles y por supuesto una gran tradición alfarera que todavía hoy nos asombra.

La ciudad del Cusco tuvo diversos centros alfareros incluso en la zona urbana, talleres que ya desaparecieron como las antiguas ollerías y los centros de producción de azulejos y vajilla vidriada para atender la gran demanda que se propició después de la incursión española.

Antonieta y Edilberto Merida
La Hilandera

Antonieta Mérida, hija dilecta del maestro Edilberto es el personaje que se amoldó y heredó el talento del padre, lo acompañó por todos los subrepticios del interior de su región, los desvelos, las amanecidas, la magia de ingresar las obras al horno y el momento final después del quemado para ver la obra concluida.

Así, Antonieta ha contribuido no solo en el Perú sino también en el extranjero a llevar su propia representación, que es una línea familiar, con innovaciones propias, que la diferencian no solo de su padre sino también de otros artistas.

En la innovación ha explorado el uso de los dorados y plateados para dar sombras, sensaciones y texturas a las piezas de cerámica logrando un resultado propio que fácilmente se reconoce como una obra denominada Arte Mérida.

Sin embargo, el personaje de Antonieta Mérida es digno de destacar, su emoción por la continuidad de lo que recibió de sus padres, por mantener la memoria, por compartir su obra en distintos escenarios que han hecho que sus objetos se encuentren en distintas partes del mundo y además ha consolidado el coleccionismo no solo en el Perú sino también en el extranjero.